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La viralidad inesperada

Uno de los objetivos que persiguen la mayoría de los anunciantes con sus campañas online, es que sus acciones consigan la mayor viralidad posible. La viralidad puede considerarse como el “boca a boca” de la red. La diferencia radica en que debido a las características de la ésta, se puede llegar a infinidad de personas en todo el mundo. El problema es que es muy difícil de controlar y medir sobre todo en el corto plazo.

En muchas ocasiones, las acciones realizadas para conseguir una rápida viralidad, no consiguen expandirse por la red y en cambio, otras que en principio no tendrían que convertirse en virales, en pocos días se comparten en toda la red a un ritmo increíble.

Un ejemplo de esto, es lo que ha sucedido con el último anuncio de Chanel Nº 5 protagonizado por Brad Pitt. Se trataba de la primera vez que la marca optaba por la imagen de un hombre que representara los valores comerciales como antes habían hecho Keira Knightley o Nicole Kidman entre otras. Lo que pretendía ser un nuevo giro en la marca que consiguiese una gran repercusión, se ha convertido en un gran viral, pero no por el acierto del anunciante, si no por las críticas y burlas recibidas.

La campaña muestra al actor hablando sobre viajes, fortuna y los sueños pero según han apreciado sus receptores, sin convencer y de un modo confuso. Debido a esto, las parodias no han tardado en aparecer y la repercusión en las redes sociales ha sido enorme.

Este sería un buen ejemplo de cómo una campaña que en principio no gusta al público, puede lograr una mayor repercusión que otras que gozan del beneplácito de la audiencia. Ahora sólo cabría preguntarse, ¿Da igual lo que digan, bueno o malo, mientras hablen de mi (o de mi marca)?